Epilepsia en Latinoamérica

Dieta cetogénica

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Si bien algunas dietas producen la cetosis como un “efecto secundario”, esta dieta tiene como objetivo cultivar y mantener este estado metabólico. Se utilizó por primera vez como tratamiento para la epilepsia en la década de 1920, pero no fue hasta la década de 1990 que se hizo ampliamente conocida, gracias al productor de Hollywood Jim Abrahams. Su hijo Charlie sufría múltiples crisis a diario, que no respondían a ninguna medicación. Llegaron a someter al niño a una cirugía cerebral, sin resultados. Sin embargo, pudieron detener la epilepsia de Charlie con la dieta cetogénica, lo que motivó a Abrahams a hacer una película sobre esta dieta que se llama “First, do no harm”, protagonizada por Meryl Streep. Además, estableció “The Charlie Foundation” [“La fundación de Charlie”], una organización sin fines de lucro con una misión de concientización sobre la dieta cetogénica y que financia nuevas investigaciones sobre el tema.

En resumen, la dieta cetogénica tiene altos contenidos de grasas, brinda una cantidad de proteínas suficiente como para evitar la desnutrición energético proteica, y restringe radicalmente el consumo de carbohidratos. Debido a los pocos tipos de alimentos que están permitidos en esta dieta, se aconseja a casi todos los pacientes que tomen suplementos vitamínicos y minerales (un nutricionista matriculado debe establecer los suplementos que se necesiten según cada paciente). Para garantizar la cetosis constantemente, el consumo de grasa –en gramos– tiene que ser tres o cuatro veces mayor que la cantidad –en gramos– de carbohidratos y proteínas juntos. Todos los alimentos y la mayoría de las bebidas se deben pesar en gramos para garantizar la precisión, y también se debe controlar de cerca el consumo de proteínas.

La relación cetogénica
La relación cetogénica es una comparación entre la cantidad de grasa y la cantidad de proteínas y carbohidratos de la dieta. La relación se mide en peso (gramos), no en calorías, y en una dieta cetogénica promedio hay tres gramos de grasa por cada gramo de proteínas y/o carbohidratos (3:1). Cuanto más alta la relación, más cuerpos cetónicos se producirán, y la dieta será más “cetogénica”. En general, la relación puede ser de 2:1 hasta 5:1, aunque es muy difícil conseguir una relación mayor a 4:1 (salvo por sonda) porque se restringe demasiado la variedad de los alimentos.

Existe una fórmula enteral (por tubo de alimentación) llamada Ketocal, que se puede conseguir en forma líquida y en polvo, que tiene una relación de 4:1. La fórmula en polvo, que se usa tanto para consumo oral como por sonda, se debe pesar en gramos. También se puede usar como polvo de hornear para hacer panqueques, madalenas, tortas y licuados.

Para esta dieta, también se tienen que tener en cuenta productos no alimenticios. Aunque no lo creas, ¡algunos medicamentos, champús, lociones, protectores solares y muchos otros productos de uso cotidiano contienen carbohidratos que pueden ser absorbidos por la piel o a través del tracto digestivo! Los medicamentos se deben preparar sin carbohidratos, y solo pueden usarse algunos tipos de productos (se puede encontrar una lista de productos de consumo cotidiano aprobados en www.charliefoundation.org).

Para comenzar
Si estás considerando empezar con la dieta cetogénica, primero deberías realizar una consulta con un epileptólogo y un chequeo para determinar tu estado de salud. Si todo está bien, el paso siguiente es una consulta con un nutricionista matriculado y con especialización en estas dietas, que te explicará los principios básicos, como las proporciones de las comidas, los requisitos calóricos y el consumo de bebidas. Deben realizarse estudios antes de comenzar, para asegurarse de que no tengas niveles de colesterol o de triglicéridos altos, ya que la dieta puede exacerbar estos estados. Con los análisis de sangre se puede verificar si tienes algún problema metabólico particular por el que este tipo de dieta pueda estar contraindicada. Además, se comparan los primeros resultados de esos parámetros con otros estudios hechos durante la dieta. Al comenzar, puede ser ventajoso que te sometas a una corta internación, con el objetivo de garantizar que los niveles de glucosa sean los adecuados, que los análisis de sangre sean estables y que tus familiares o enfermeros sepan más y se sientan más seguros con la dieta.

La forma de comienzo varía en cada centro. Tal vez en algunos te pidan que hagas un día de ayunas para facilitar la cetosis, o en otros aumenten gradualmente la relación entre grasas y carbohidratos y proteínas en un lapso de dos a cuatro días, sin necesidad de ayuno. En una investigación reciente se indica que no es beneficioso dejar de alimentarse del todo, en particular en los niños.

En general, la dieta cetogénica se sigue hasta que el paciente ya no sufre crisis, y se continúa con ella uno año o más después de esto. En la mayoría de los casos, se hace un intento de que el paciente la vaya dejando al año y medio o dos. Los resultados luego de este cambio varían en cada persona: algunos tienen el mismo resultado positivo que tienen con la dieta, en otros la mejoría disminuye levemente, y en otros la mejoría se revierte. Para hacer el seguimiento, los cuidados incluyen visitas y llamadas habituales al nutricionista, cálculo diario de las cetonas en la orina y visitas al epileptólogo para verificar los resultados de los análisis y los parámetros de crecimiento.

¿La dieta es eficaz?
Aunque los números varían, algunos estudios demuestran que la dieta cetogénica es eficaz en alrededor de dos tercios de los pacientes que la prueban, indistintamente de la edad, pero la calidad de los resultados cambia en todas las personas. Puede ser que en una persona las crisis se detengan por completo, mientras que en otra se pueden reducir en un 50%, o en una tercera solo un 25%. Cuando parece no haber beneficios inmediatos, el procedimiento habitual es seguir la dieta por lo menos durante ocho a doce semanas antes de concluir que no es efectiva. Pero recuerda que, aunque la dieta no ayude a erradicar las crisis, puede ayudar lo suficiente como para reducir la dosis de los FAE, y así disminuir las posibilidades de sufrir efectos secundarios.

¿Quién puede seguir esta dieta?
En la mayoría de los casos, la dieta cetogénica se usa en los niños que no responden a ninguna medicación (si no sirvieron dos o tres medicamentos), o cuando los pacientes o los padres prefieren recurrir a ella. Para los síndromes epilépticos en la niñez, como el Síndrome de Dravet, se ha demostrado que la dieta es muy efectiva y se puede considerar más bien como el mejor tratamiento. Y, aunque se usa principalmente en niños, la dieta puede ser beneficiosa para los adultos.

¿Quién no puede seguir esta dieta?
Quienes deberían evitar esta dieta son aquellos que tengan deficiencia de Piruvato carboxilasa, porfiria o enfermedades relacionadas con el metabolismo de grasas. Además, quien no tenga el tiempo, la dedicación o la disciplina para seguir la dieta (o los niños que no tengan padres muy motivados y disciplinados) debería buscar otros métodos no nutricionales para controlar la epilepsia. Para esta condición, la terapia nutricional tiene que seguirse estrictamente y considerarse con tanta seriedad como la medicación. Se tiene que establecer la proporción correcta de grasa contra proteínas y carbohidratos en forma constante sin ningún tipo de excepción. Solo un desliz de darse un pequeño gusto de carbohidratos o equivocarse al pesar los alimentos puede ser suficiente para interrumpir todo el proceso y promover una crisis.

Alimentos que contienen carbohidratos

Como consumir solo un poquito de carbohidratos puede frenar repentinamente la cetosis y sus efectos preventivos, vale la pena interiorizarse en lo que incluye este grupo alimenticio.

– Alimentos almidonados – Panes, bollos, roscas de pan, cereales, arroz, pastas, pretzels, papas fritas, galletitas, waffles, panqueques, papas, maíz, arvejas y frijoles.

– Frutas / jugos de fruta – Todo tipo de fruta o jugo de fruta fresca, congelada o en lata.

– Verduras – Todo tipo de verdura o jugo de verdura fresca, congelada o en lata.

– Leche / yogur / helado – Todo tipo de leches, yogures, quesos y helados, incluidos los enteros, al 2%, al 1% y los descremados.

– Golosinas / azúcares simples – Azúcar, miel, mermelada, jalea, almíbares, salsa barbacoa, ketchup, encurtidos dulces, salsa dulce, golosinas, galletitas, tortas, tartas, brownies, chicle que contenga azúcar, bebidas sin alcohol con azúcar.

En http://www.lowcarb.com puedes encontrar muy buenas opciones bajas en carbohidratos, como golosinas, panes y salsas.
Recuerda que todos estos alimentos deben consumirse junto con una cantidad importante de grasas.

Efectos secundarios de la dieta cetogénica
Aunque puede ser muy útil para prevenir crisis, la dieta cetogénica puede llegar a tener efectos secundarios tanto en adultos como en niños; entre ellos, niveles altos de colesterol o triglicéridos, cálculos renales (en general, como resultado de una deshidratación) y acidosis (cantidades excesivas de ácido en los fluidos corporales). En los adultos, se pueden dar irregularidades en la menstruación, pancreatitis, fracturas óseas o problemas oculares.

Muchas personas se preocupan por la gran cantidad de grasas que se consume con esta dieta, y se preguntan si puede contribuir a un aumento de peso y de niveles de colesterol y triglicéridos. Si bien esto es posible, en especial si la dieta se sigue durante largos períodos de tiempo, los resultados varían en cada individuo. Para monitorear los efectos secundarios, es importante que visite a su médico cada uno o tres meses para realizarse estudios de sangre y así medir el nivel de colesterol, triglicéridos, electrolitos y encimas pancreáticas, y el funcionamiento del hígado. También se debería evaluar con regularidad el crecimiento en los niños que siguen la dieta.

 

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