Epilepsia en Latinoamérica

Muerte súbita e inesperada en la epilepsia

La muerte súbita e inesperada de una persona con epilepsia (SUDEP) es algo realmente imprevisto ya que puede presentarse en una persona saludable.  Es probable que no haya una causa obvia de la muerte debido a que nadie presenció la crisis y la víctima no se ahogó ni sufrió ninguna lesión relacionada con las crisis.  Entre las posibles causas de la SUDEP se encuentran la obstrucción de las vías aéreas durante o luego de una crisis, la apnea (pausas en la respiración), el edema pulmonar (pulmones llenos de fluidos) y la arritmia.

Aproximadamente 1 de 1.000 personas con epilepsia son víctimas de la SUDEP, que en general se presenta entre los 25 a 50 años de edad, en los pacientes con epilepsia grave.  Los que corren mayores riesgos de una SUDEP son los que han sufrido de epilepsia durante más de dos años, no logran controlar bien sus crisis, y sufren crisis tónico-clónicas generalizadas.  Otros factores de riesgo incluyen discapacidades intelectuales graves, crisis durante el sueño, y tomar más dos medicamentos antiepilépticos recetados (lo que, probablemente, se relacione con el control deficiente de las crisis).  Se ha comprobado que algunos de los que sucumben ante la SUDEP tienen bajos niveles de medicamentos antiepilépticos en sangre, lo que indica que no estaban tomando la dosis completa del medicamento recetado.

Debido a que aún no sabemos bien qué causa la SUDEP, es difícil sugerir cómo prevenirla.  Sin embargo, es muy buena idea tomar los medicamentos antiepilépticos exactamente como se los recetaron, y controlar los niveles de los mismos en sangre en forma regular, cada vez que lo indique el médico.  Además, hay que asegurarse de presentar las recetas con regularidad para no quedarse sin medicación, y asistir siempre a las consultas de seguimiento.  Aunque investigaciones recientes sugieren que algunos casos de SUDEP pueden estar asociados a mutaciones genéticas que causan un trastorno convulsivo posiblemente letal en el corazón, aún no se incluyen las pruebas genéticas entre las recomendaciones estándar.  Desde luego, el paciente puede considerar pedir una segunda opinión en un centro de epilepsia si las crisis siguen siendo frecuentes e inmanejables a pesar de estar siguiendo el plan de tratamiento a consciencia.

Lo positivo es que parece que las personas con epilepsia leve corren un riesgo mínimo de SUDEP, y ésta no parece afectar a los pacientes cuya epilepsia desapareció al crecer.

 

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