Epilepsia en Latinoamérica

Cuando nace el bebé

Las madres con epilepsia enfrentan los mismos desafíos relacionados con el cuidado de un recién nacido que el resto de las madres, más algunos otros.  Estos incluyen la posible sedación del bebé después del parto, el aumento de los niveles de FAE en la sangre de la madre, la decisión de amamantar mientras se consumen FAE, y el cuidado del bebé mientras existe la posibilidad de sufrir crisis.

Sedación del bebé después del parto

El bebé puede estar sedado debido a la exposición prenatal a los FAE, especialmente con fenobarbital (Luminal®). Después de que pasa el efecto del medicamento, es posible que el bebé sufra un síndrome de abstinencia, aunque es poco común que éste represente un riesgo para la salud y, por lo general, se resuelve rápidamente.

Aumento de los niveles de medicamentos en la sangre de la madre

Durante el embarazo, los cambios en el organismo pueden acelerar el metabolismo de los medicamentos, lo cual requiere tomar dosis más altas para prevenir las crisis.  Pero durante los primeros dos meses posteriores al parto, el proceso se revertirá y deberá reducir las dosis.  La paciente debe asegurarse de controlar regularmente sus niveles de FAE en sangre durante ese período, e informar inmediatamente a su epileptólogo sobre cualquier efecto secundario que pueda experimentar.

Amamantamiento

El amamantamiento ofrece ventajas considerables tanto para el bebé como para la madre, incluidas la consolidación del vínculo entre la madre y el hijo y la transmisión de anticuerpos, que reduce el riesgo del niño de contraer infecciones y trastornos inmunológicos.  Muchas mujeres también quieren experimentar el amamantamiento porque lo consideran un aspecto importante de la maternidad.  Por todos estos motivos, generalmente se recomienda a las madres con epilepsia que amamanten a sus hijos.

Puede existir la preocupación de que se transmitan los medicamentos al bebé a través de la leche materna.  Si bien una cantidad muy pequeña de cualquier FAE que la madre está tomando estará presente en la leche materna, será mucho menor que la que recibía el bebé antes de nacer.  Lo importante es la concentración (no la mera presencia) del fármaco en la leche materna, y ésta varía de un medicamento a otro, en gran medida sobre la base de la capacidad de fijación a las proteínas que tenga el fármaco.

La mayoría de los fármacos circulan en el flujo sanguíneo de la madre unidos a una molécula de proteína llamada “albúmina”.  Pero algunos circulan libremente y no están unidos a las proteínas. Los fármacos “libres” se transfieren fácilmente a través de la leche materna, mientras que los que están unidos a las proteínas permanecen en el flujo sanguíneo de la madre.  De modo que los medicamentos con una gran capacidad de fijación a las proteínas, como la carbamazepina (Tegretol®, Carbatrol®), la fenitoína (Dilantin®, Phenytek®) y el ácido valproico (Depakote®), se encontrarán en la leche materna en cantidades mínimas. Pero los que tienen poca capacidad de fijación a las proteínas, como la etosuximida (Zarontin®), la lamotrigina (Lamictal®) y la primidona (Mysoline®), pueden encontrarse en la leche materna en cantidades lo suficientemente grandes como para afectar al bebé.

Otros factores que establecen el nivel de medicamentos en el flujo sanguíneo del bebé incluyen la cantidad de leche materna que bebe el niño y la rapidez con la que éste puede eliminar el fármaco.  Si la madre está amamantando mientras consume FAE, una manera de minimizar la ingesta de medicamentos por parte del bebé es tomar la dosis inmediatamente después de amamantar.  De ese modo, el organismo tendrá tiempo para eliminar algunos de los medicamentos antes de que el bebé vuelva a alimentarse.

Con respecto a los efectos que tienen los FAE en la leche materna para el bebé, los más comunes son la sedación y el aletargamiento, que pueden interferir en el crecimiento y desarrollo normales.  Por este motivo, es necesario observar detenidamente el crecimiento y el desarrollo del bebé en busca de posibles efectos secundarios, especialmente si se toma:

  • etosuximida (Zarontin®)
  • fenobarbital (Luminal®)
  • primidona (Mysoline®)
  • benzodiacepinas (Valium®, Ativan®, Klonopin®)

En general, se considera que los beneficios del amamantamiento para la madre y para el hijo son más importantes que los riesgos de la exposición del bebé a pequeñas cantidades de FAE.  Lógicamente, antes de tomar cualquier decisión con respecto al amamantamiento mientras se consumen medicamentos, se debe consultar con el obstetra.

Precauciones contra las crisis mientras se cuida al bebé

Aunque estén muy bien controladas las crisis, es conveniente que, mientras la madre esté cuidando al bebé, actúe como si una crisis pudiera producirse en cualquier momento.  Lo último que uno quiere es dejar caer a un hijo o tener un accidente en la bañera debido a un episodio de epilepsia repentino e inesperado.

Algunas simples precauciones contra las crisis que pueden ayudar a mantener seguro al bebé:

  • Tomar los medicamentos de acuerdo con las dosis recetadas.
  • Evitar la falta de sueño. Se recomiendo en lo posible dormir cuando duerme el bebé y buscar la ayuda de alguien que se encargue de alimentarlo con el biberón durante la noche.
  • Colocar al bebé sobre una manta en el suelo para cambiarle los pañales o vestirlo.
  • Mientras se lo alimenta, sentarlo en una silla para bebés en el suelo.
  • Utilizar una silla de paseo para llevar al bebé de una habitación a otra, incluso dentro de la casa.
  • Ajustar las correas de seguridad siempre que se lo siente en una silla para bebés.
  • No estar sola mientras se lo baña al bebé. Si la madre se encuentra sola, darle baños de esponja sobre el suelo.
  • Evitar subir y bajar escaleras con el bebé en brazos.  Conservar los suministros necesarios en todos los niveles de la casa.
  • Desarrollar un sistema para que los familiares y amigos ayuden a cuidar al bebé.

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