Epilepsia en Latinoamérica

Implante de un estimulador

A esta altura, tal vez te preguntes si no existe otro modo de controlar las crisis aparte de la neurocirugía.  ¿Qué sucede si no eres candidato para la neurocirugía, no existe una cirugía que sea adecuada para tu condición o simplemente no deseas que te operen el cerebro?  La respuesta puede ser la estimulación del nervio vago (ENV), un dispositivo similar a un marcapasos que se inserta en el cuerpo y emite pulsos eléctricos para frenar las crisis.  La ENV fue aprobada por la FDA en 1997 como tratamiento para crisis de inicio parcial en personas mayores de 12 años que no responden favorablemente al tratamiento de las crisis a través del uso de medicamentos.

¿Cómo funciona la ENV?

El ENV emite pulsos eléctricos que estimulan el nervio vago, un nervio importante que transporta impulsos entre el cerebro y varios órganos/estructuras, que incluyen la laringe, el corazón, los pulmones y el tracto gastrointestinal.  Los científicos saben desde la década de 1930 que la estimulación del nervio vago produce cambios en el EEG, pero hasta 1988 no se utilizó esa técnica para reducir las crisis.  Desde entonces, los estudios han demostrado que la mayoría de los pacientes que utilizan ENV observan una reducción de más del 50 por ciento de las crisis después de 18 meses de tratamiento.

El estimulador del nervio vago es un dispositivo que funciona con baterías, tiene un tamaño y una forma similares a los de un dólar de plata y se implanta a través de la piel de la parte superior del pecho.  Desde el implante, a través del cuello, se pasan cables que se envuelven alrededor del nervio vago, un nervio craneal que va desde el abdomen hacia el pecho y el cuello y que transporta impulsos eléctricos hacia el cerebro.  La cirugía puede practicarse en forma ambulatoria y dura aproximadamente una hora.

La ENV se programa para suministrar una cantidad determinada de estimulación eléctrica al nervio vago a ciertos intervalos durante todo el día. Un patrón común es 30 segundos de estimulación cada 5 minutos.  En ocasiones, el médico modificará la cantidad y la frecuencia de la estimulación aumentando levemente los parámetros, lo que significa que el paciente deberá visitar frecuentemente al médico para ajustar la ENV.

También puede utilizarse un imán especial para ejercer cierto control sobre la ENV.  Este imán, que se usa como si fuera un reloj de pulsera, suministra una estimulación eléctrica adicional al pasar sobre el área en la que se encuentra implantada la ENV.  La estimulación adicional puede ser suficiente para detener una crisis recién iniciada o prevenir una que está a punto de comenzar.  El imán puede también producir el efecto contrario: cuando se sostiene firmemente sobre el dispositivo, apagará la estimulación por un momento.  Eso puede ser útil si al paciente se le ha irritado la garganta por la estimulación y tiene problemas para comer o está a punto de dar un discurso (consulta la sección “Efectos adversos” que se presenta a continuación).

Efectos adversos

Dado que el nervio vago controla la laringe (la “caja de la voz”), la ENV puede irritar ese órgano y producir tos, cambios en la voz, ronquera y faringitis.  Afortunadamente, esos síntomas pueden, por lo general, aliviarse mediante la reducción de la intensidad de los impulsos de la ENV.  También pueden producirse apneas del sueño, aunque no son comunes.

¡Advertencia!

  • Si tienes implantado un dispositivo de ENV, no te hagas una resonancia magnética en la que se utilice una bobina de cuerpo, ya que el calor que genera puede dañar gravemente los nervios y otros tejidos (las resonancias que utilizan bobinas de cabeza son aceptables). Si necesitas hacerte una resonancia magnética, consulta a tu neurólogo.
  • No utilices termoterapias profundas para aliviar el dolor o curar heridas, ya que también pueden dañar los nervios y los tejidos.

 ¿Quién puede beneficiarse con una ENV?

La ENV ha sido aprobada para el tratamiento de crisis epilépticas de inicio parcial, pero también se ha utilizado exitosamente para el tratamiento de epilepsias generalizadas, en particular para el síndrome de Lennox-Gastaut, así como para la depresión.  Aunque, en teoría, podría funcionar con cualquier tipo de epilepsia, puede ser particularmente atractiva para pacientes que no están en condiciones de someterse a una neurocirugía o no desean hacerlo.  En la actualidad, se están realizando estudios para probar los efectos de la ENV en los trastornos de ansiedad, las migrañas, la enfermedad de Alzheimer, el tinnitus y la fibromialgia.

De las personas que utilizan la ENV, un tercio mejora considerablemente, otro tercio mejora parcialmente y el tercio restante no mejora en absoluto. Es muy poco común lograr eliminar por completo las crisis.  Sin embargo, es interesante observar que incluso las personas cuyas crisis no mejoran pueden experimentar un aumento de bienestar dado que la ENV puede influir positivamente en el humor.

 

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