Epilepsia en Latinoamérica

¿Quién es buen candidato?

¿La resección es una opción viable para ti?

Por lo general, deben darse dos condiciones para evaluar seriamente la posibilidad de someterse a una resección quirúrgica:

1. Todas las crisis (o la mayoría) deben originarse en la misma parte del cerebro.

2. En la parte del cerebro que será extirpada no deben ubicarse funciones importantes.

Es fundamental establecer el origen de la epilepsia. Si se produce en un área definible y puede extirparse sin dañar considerablemente el tejido que la rodea, es muy probable que la cirugía tenga éxito. Un buen candidato para la cirugía es una persona cuyas crisis se originan en una parte del cerebro en la que no hay funciones. En ese caso, el área problemática puede extraerse de manera segura sin causar daño o producir la pérdida de una función.

Pero si el foco de la crisis es generalizado, es indefinible o requiere una cirugía que pudiera dañar tejido cerebral saludable y funcional (por ejemplo, está ubicado en la parte del cerebro que controla el movimiento de las piernas), la cirugía puede no tener éxito o producir efectos secundarios inadmisibles. Un candidato inadecuado para la cirugía es una persona con crisis que se originan en un área que controla una función importante, o bien en muchas áreas, en cuyo caso es imposible extirparlas todas.

No obstante, cuando las crisis son devastadoras y no pueden controlarse de ningún otro modo, en ocasiones poco comunes, algunos pueden optar por vivir con una deficiencia (por ejemplo, una parálisis en un lado del cuerpo) con tal de controlar las crisis. En ese caso, la cirugía puede realizarse a pesar de que las crisis se originen en muchas áreas del cerebro o de que la extirpación de los tejidos reduzca o elimine alguna función.

Áreas del cerebro funcionales y no funcionales

La mayoría de las personas piensan que todas las áreas del cerebro son necesarias para el funcionamiento cotidiano normal y que la extracción quirúrgica de cualquier porción provoca efectos extremadamente negativos. Desde luego, hay áreas del cerebro que son sumamente importantes y, si se cortan las células cerebrales o sus fibras, o bien si se extirpa el área, se producirán problemas importantes.

Pero hay otras partes del cerebro que pueden extirparse de manera segura, sin que se produzcan cambios o pérdidas notables. En algunos casos, otras partes del cerebro pueden desempeñar las mismas funciones y “tomar el relevo”. En otros, pueden producirse algunos problemas menores, pero no serán evidentes. Por ejemplo, si te extirpan una porción del lóbulo parietal, podría generarse un punto ciego en el extremo inferior de tu campo de visión, pero lo más probable es que no lo notes o que no afecte tus actividades cotidianas.

Algunas de las áreas que no conviene alterar son porciones del lóbulo frontal (que controlan el movimiento de las extremidades), áreas del lóbulo parietal (que controlan el tacto), partes del lóbulo temporal (que controlan la memoria y la capacidad auditiva) y áreas en el lóbulo occipital (que controlan la vista).

También debemos tener cuidado de preservar el área que controla el habla, aunque ésta varía de una persona a otra. Por ejemplo, la habilidad de producir el habla se ubica siempre en el lóbulo frontal, y la capacidad de comprender las palabras emitidas se ubica siempre en el lóbulo temporal. Esas áreas residen en el hemisferio izquierdo en las personas diestras, pero pueden encontrarse en cualquiera de los dos hemisferios en los zurdos. Siempre que sea posible, debemos tener mucho cuidado de evitar esas importantes áreas durante una cirugía.

 

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